FINCA DEL PINO
Introduce aquí el subtítular

FINCA DEL PINO

Sus orígenes alcanza a 1770 cuando Doña Pepa Sotomayor de Molina comenzó la construcción de la vivienda, aunque el solar tenía origen mucho tiempo antes con el repartimiento de tierras de la época de la colonización.

Don Pedro Molina y Sotomayor, cuatro veces gobernador de Mendoza, nació en esta propiedad y fue quien heredó la misma de su madre, Doña Pepa.

En la propiedad existía un Oratorio. En febrero de 1824 pasa por Mendoza rumbo a Chile, el Vicario Apostólico Juan Muci, quien autorizó que allí se celebrara la Santa Misa. Así lo hizo el canónico que lo acompañaba Juan María Mastai Ferretti quien muchos años después sería Pío IX (1846-1878).

La hija de Don Pedro Molina, Teresa Molina, se casa con Rufino Ortega (p) y de este matrimonio nace Rufino Ortega (h), militar argentino que con el grado de General actuó como Jefe de la IV División Expedicionaria al Desierto, dirigida por el Teniente General Julio A. Roca. Entre los años 1884 y 1887 fue Gobernador de la Provincia de Mendoza. Participó en la Batalla de Santa Rosa en 1874, donde resultó gravemente herido. También participó en combate durante la Guerra del Paraguay.

Ramón Rodríguez le compra la propiedad a Teresa Molina, quien a su vez se la vende a su socio Don Francisco de Verdaguer, que la denomina como "Hacienda del Pino" por encontrarse en ella uno de los pinos históricos relacionados con la actuación del Gral. San Martín en Mendoza.

Don Francisco estaba casado con Doña Rosa Corominas con quien tuvo 9 hijos, uno de ellos (José Aníbal) nace el 15 de abril de 1877 en esta casa, y el 17 de marzo de 1935 fuera consagrado como el Primer Obispo de Mendoza y Neuquén, en la Basílica de San Francisco.

En el año 1937 Monseñor Verdaguer deja un testamento legando al Arzobispado la propiedad de la finca para que en ella se construya un seminario, lo cual se cumple a su muerte el 19 de julio de 1940. El seminario nunca se construyó y años más tarde, la finca se vendió en parcelas más chicas.

La casa de esta finca tenía en su frente un portón de adobe terminado con un arco mixtilíneo de origen barroco. Se prolongaba hacia los costados con una cerca de madera sostenida por pilares y un murete de adobe. Por detrás del portón de entrada, también de madera, existía un jardín de palmeras, magnolias, jazmines, helechos, etc., amén del pino cuyas ramas y retoños desbordaban por doquier.

La parte principal de la casa era el cuerpo que se extendía de norte a sur al costado este del portón y que se destacaba por su amplia galería apoyada sobre 12 pilares de madera.

El material utilizado para toda la construcción era adobón encofrado.